- Profesor: Clide Alvarez
- Profesor: Silvio Garbarino
- Profesor: Erika Moledous
- Profesor: Maria Fabiana Prado
- Profesor: Verónica Soler - Bibliotecaria
- Profesor: Natali Zillotti
ESPACIO DE DEFINICIÓN INSTITUCIONAL
El Espacio de Definición Institucional (E.D.I.) constituye un ámbito diferenciado de aplicación, profundización y
contextualización de los contenidos de la formación básica y especifica. Dicho espacio posee carga horaria propia, y es de
carácter promocional.
La resolución Nº 3804/01 establece que este espacio es de construcción institucional y responde a las características regionales
y locales en cuanto a aspectos culturales, sociales, las demandas laborales, las necesidades y las posibilidades que identifican
a la población.
Deberá ser orientado al campo profesional y en acuerdo con el Proyecto Curricular Institucional, a partir de las
recomendaciones establecidas a Nivel Jurisdiccional, tendrá en cuenta las demandas socio-productivas y las prioridades
comunitarias regionales.
En el E.D.I. las instituciones deben orientar la formación del Técnico Superior hacia ámbitos de desempeño específicos o bien
hacia un sector de la producción. Esta orientación posibilita contextualizar la oferta institucional en la región o localidad de
referencia, además de permitir diferenciar la oferta.
La presente propuesta tiene por objeto exponer el proyecto de quien suscribe para la materia EDI, perteneciente al 3º año de la Carrera de Técnico Superior en Administración Financiera.
Este Espacio, posee la particularidad de introducir al alumno en la ESI (Educación sexual inetgral) orientada en la gestión financiera en términos de la inclusión de la mujer en contextos coyunturales (Covid-19).
La Ley Nacional No 26.150 y la Ley Provincial No 14.744 consideran a la Educación Sexual Integral como un derecho ineludible que debe estar garantizado por el Estado en todos los niveles y modalidades del sistema educativo, tanto en la gestión estatal como en la privada. Sin embargo, en el nivel superior persiste la deuda histórica por parte del Estado de un tratamiento que asegure el pleno desarrollo de esta política pública educativa como derecho, con perspectiva de integralidad y transversalidad, como política de cuidado de la vida y con el objetivo de construir condiciones más democráticas y justas para las y los estudiantes. En este marco, las acciones que las instituciones llevan adelante en relación con esta temática suelen depender casi exclusivamente de las voluntades, las necesidades puntuales o las búsquedas de nuevos conocimientos y perspectivas que son motorizadas por docentes y estudiantes.
Para el nivel superior, esto supone el desafío de continuar, reforzar y/o inaugurar nuevas miradas, abordajes, posicionamientos en torno a la ESI que permitan habilitar de forma progresiva y definitiva un espacio transformador y hospitalario en la formación docente, que garantice a las y los estudiantes prácticas integrales en su recorrido. En ese sentido, las ideas que decidimos echar a rodar aquí son entendidas como un aporte a la construcción de un proyecto colectivo. Creemos que nuestra responsabilidad como docentes no consiste en desarrollar un listado de contenidos acerca de la ESI, sino en promover experiencias que sirvan para la vida. Como por ejemplo, la inclusión Financiera de la mujer en contextos coyunturales, como es el caso del Rol financieramiente activo de la Mujer en los tiempos de Pandemia.
Graciela Morgade (2001) manifiesta que pensar desde el enfoque de género nos permite descubrir cuánto de arbitrario hay en la posición que los sujetos ocupan en la sociedad; nos permite vislumbrar las relaciones de poder que se establecen entre géneros (de varones sobre mujeres, así como sobre otras identidades genéricas no binarias), reconocer estas desigualdades –que son sistemáticas e históricas.
En el marco de la formación docente, la educación sexual integral permite:
-Cambiar una mirada estancada y rígida, a partir de una dinámica de trabajo que de algún modo ―sacuda‖ los prejuicios y los estereotipos naturalizados e invisibilizados.
-Entender al género como una construcción social: se aprende a ser mujeres y varones en distintos contextos históricos y sociales, los cuales han definido la existencia de una sexualidad buena y una mala, y han determinado que es lo ―normal‖ y lo ―anormal‖. Las identidades resultan de procesos de construcción, no son binarias y no responden a grupos homogéneos sino interseccionales.
-Revisar las relaciones de poder para hacer lugar a las diversidades, sosteniendo prácticas que conduzcan a ubicarnos en el mismo lugar jerárquico de participación y producción cultural
-Generar empoderamiento estudiantil.
La Educación Sexual Integral desde una perspectiva inclusiva permite propiciar el ejercicio de los derechos y la participación ciudadana de las y los estudiantes. Por ende, podríamos concebir a la Educación Sexual Integral, más que como un espacio de controversias, como un escenario de encuentros entre docentes y estudiantes, entre disciplinas y saberes, entre responsables de políticas públicas, entre instituciones, cosmovisiones, tradiciones culturales, etc., en el marco del respeto por el derecho a la información. La implementación de la ESI supone poner en debate y desnaturalizar prácticas culturales fuertemente arraigadas que generan desigualdad social, discriminación o vulneración de derechos y violencia.
Para ello se abordara la materia en formato taller, con 3 unidades que van de lo general a lo particular, concluyendo con un trabajo integrador que comprenda todas las unidades y vinculadas con los otros espacios curriculares.
- Profesor: Maria Elina Piriz
- Profesor: Evangelina Vertua
- Profesor: Marina Morena